Un mensaje de esperanza de nuestro CEO

Un mensaje de esperanza de nuestro CEO


Hola a todos:

Somos conscientes de que, en medio de esta crisis, viajar es, simplement, imposible para muchos de vosotros. Des Skyscanner no podemos permitirnos de ningún modo animaros a explorar el mundo en estos momentos, pero me gustaría compartir con vosotros un mensaje de esperanza y optimismo acerca de lo que nos depara el futuro.

Día tras día, nos adentramos cada vez más en un fenómeno que acapara la atención del mundo entero. Nos encontramos en mitad de un momento que definirá el porvenir del planeta y cambiará nuestras vidas. Cuando todo haya pasado, el COVID-19 aparecerá en los libros de historia junto con las guerras y demás acontecimientos históricos que han transformado la Tierra.

En lo que respecta a mi vida personal, mis propios familiares se han visto afectados por la crisis, ya que algunos viven en zonas especialmente sacudidas por el brote de coronavirus. Pero sé muy bien que no soy el único. Esta pandemia supondrá uno de los mayores impactos que ha sufrido la humanidad en toda la historia moderna: un gran número de personas perderán de forma prematura a sus seres queridos y se quedarán sin empleo. Muchos de nosotros tenemos miedo, nos encontramos aislados y estamos preocupados por nuestros seres queridos, el resto de las personas que nos rodean, el mundo en general y nuestra seguridad económica. Creo que las próximas semanas nos traerán momentos aún más duros a medida que el impacto del COVID-19 se vaya intensificando cada vez más y deje ver sus consecuencias en nuestras vidas.

Sé que resulta extraordinariamente difícil intentar ver la luz al final del túnel en una situación así, pero os prometo que está ahí. El mundo superará esto y la sociedad saldrá adelante; estamos viendo a diario cómo la humanidad saca lo mejor de sí misma.

En mitad de todo este caos, hay algo todavía más importante: la compasión renace entre las personas. Confrontar al otro y discutir se había convertido en algo cotidiano en nuestras vidas. Ahora parece haber desaparecido prácticamente de la noche a la mañana. La gente se ha movilizado para ayudar, no solo a sus familias, sino también a completos desconocidos. Millones de jóvenes con buena salud han decidido aislarse de forma voluntaria para evitar poner en peligro la vida de otros que son más vulnerables.

Las personas y las empresas están brindando un apoyo sin precedentes, y eso me llena de esperanza: sé que estaremos ahí para ser el sostén de otros y darles el cariño y la ayuda que necesiten para superar esta crisis.

Los gobiernos están adoptando medidas muy necesarias. Sean cuales sean vuestras inclinaciones políticas, ejecutivos de todo tipo, tamaño e ideología se están tomando esta amenaza muy en serio. Algunos con bastante diligencia, otros no tanto. Lo que cuenta no son las políticas específicas que estén aplicando, sino que están tomando decisiones difíciles que tendrán unos efectos muy profundos en un plazo de tiempo muy corto. Aunque no espero que esto vaya a ser siempre así, deseo que el recuerdo de lo sucedido marque el inicio de una nueva era de compromisos que atraviesen ideologías y fronteras.

Creo que la mayoría de las personas asumen que esta crisis cambiará el mundo para siempre, aunque no sepamos de qué manera. Tenemos miedo de lo desconocido y nos preguntamos si nos afectará directamente y cuándo lo hará. Ese miedo nos invita a la introspección y hace que nos planteemos cuáles son nuestras prioridades. Ahora empezamos a preocuparnos más por aquello que es verdaderamente importante: la familia, los amigos, la seguridad, la salud y las relaciones.

También pienso que los viajes tendrán un gran protagonismo en el nuevo mundo que se habrá enfrentado a esta crisis. Compartir una bonita experiencia con quienes más te importan es uno de los mejores regalos que da la vida. Los recuerdos y los momentos que vivimos viajando con otras personas refuerzan nuestros vínculos, y al entrar en contacto con otras culturas nos volvemos más empáticos, comprensivos y compasivos.

Muchas de las noticias que leemos a diario nos llenan de preocupación, miedo e incertidumbre. Es fácil que nos sintamos abrumados por las emociones que nos invaden y por el caos y las circunstancias que, a distintos niveles, todos estamos experimentando en nuestras vidas. No obstant això, ahora mismo estamos todos juntos en esto. I, por eso mismo, frente a esta crisis, siento la esperanza más profunda de mi vida por las personas y el planeta. Espero que muchos de vosotros compartáis esta sensación.

Cuidaos mucho y cuidad mucho de quienes os rodean.

Bryan

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